
Lo que sí me quedo de WOMAN ROCKS
Lo que aprendí en Woman Rocks 2026 (y lo que hice al día siguiente)
Hoy quiero enseñarte algo que NO HACE mucha gente el día después de acudir a un evento o una formación.
La idea es muy sencilla, pero creo que marca una gran diferencia: volver a todo lo que has escuchado y preguntarte: ¿qué me sirve y me quedo?, ¿qué descarto porque ahora mismo no encaja conmigo?, ¿con qué no estoy de acuerdo?, ¿qué me ha generado rechazo? Y, sobre todo, ¿qué voy a hacer con todo esto?
El pasado 19 de septiembre estuve en Woman Rocks 2026. Fueron casi 10 horas de evento entre ponencias, mesas redondas, conversaciones con otras emprendedoras, aprendizajes y muchas risas. Durante todo el día fui tomando notas en mi móvil.
Hasta ahí, todo normal. Eso lo hacía mucha gente.
Pero hay algo que creo que hizo mucha menos gente al día siguiente: volver a esas notas, revisarlas, pasarlas a limpio y DECIDIR. Decidir qué ideas me quedo, cuáles descarto y cuáles quiero convertir en acciones concretas dentro de mi negocio.
Eso es exactamente lo que hice yo.
Y ojo, porque esto no es un resumen de Woman Rocks hecho con IA. Es mi proceso de reflexión y estrategia después del evento. Mi opinión, mi pensamiento crítico, mis valores y mi forma de liderar mi negocio.
Esto es lo que realmente me traje de Woman Rocks.
Tomar una decisión significa aceptar lo que viene después
“Toma una decisión y actúa en consecuencia”. — Celia Art
Esta frase me hizo pensar bastante porque creo que, muchas veces, no posponemos una decisión porque no sepamos qué hacer. En realidad sabemos perfectamente cuál es la decisión, pero no queremos afrontar todo lo que viene después.
Así que seguimos dudando, valorando opciones, buscando más información o preguntando a más personas qué harían en nuestro lugar. Parece que todavía estamos decidiendo, cuando muchas veces lo que tenemos es miedo o pereza de actuar en consecuencia.
Después de escucharla hice un repaso mental de esas decisiones que tengo ahora mismo encima de la mesa y me pregunté cuál estaba posponiendo y, sobre todo, qué era realmente lo que me estaba frenando.
Encontré una. Y lo vi bastante claro.
Ya está convertida en una prioridad de mi agenda para el último trimestre del año.
La confianza no llega antes
Otra frase de Celia Art que apunté fue:
“La confianza no llega antes de hacer las cosas”.
Me encanta porque es así. No hay mucho más.
Después de nueve años emprendiendo, sigo sintiendo ese miedo paralizante cuando aparece algo completamente nuevo. Sigo teniendo momentos de síndrome del impostor ante determinados clientes, proyectos o retos que me plantean.
Lo que sí he aprendido durante estos años es que no necesito esperar a que desaparezca el miedo para hacerlo. Lo hago a pesar de él y después ajusto, corrijo y mejoro.
Creo que antes esperaba más a sentirme preparada. Ahora sé que muchas veces esa seguridad que estamos esperando solo aparece cuando ya hemos empezado.
Así que, si estás esperando a sentirte completamente preparada para algo: hazlo. Empieza.
Menos pantalla y más personas
“Salir ya de las pantallas, hay que hacer presencial y crear vínculo”. — Irene Milian
Esta frase me hizo pensar en algo que llevo un tiempo sintiendo: quizá me he acomodado demasiado a las videollamadas, las mentorías online, las reuniones online, los audios de WhatsApp o las conversaciones a través de Instagram.
Y todo eso me encanta porque me permite trabajar con personas desde cualquier lugar, organizar muchísimo mejor mi agenda y conciliar. No pienso renunciar a ello.
Pero también creo que necesitamos ESTAR de verdad.
Estar con nuestros clientes, con otras empresarias y empresarios, participar en desayunos de negocio, acudir a eventos, sentarnos alrededor de una mesa y hablar. Porque hay vínculos y conversaciones que difícilmente se producen igual detrás de una pantalla.
Además, lo presencial y conectar con personas me encanta. Inmediatamente volvieron a mi cabeza las reuniones con clientas que he organizado otros años en Málaga y esas ganas que llevo ya varias semanas teniendo de organizar algo presencial en Córdoba.
Así que deja de ser una idea que tengo rondando la cabeza y pasa a mi lista de prioridades: quiero organizar un encuentro presencial antes de que termine 2026.
Si tienes experiencia, también tienes que contarla
“Autoridad demostrable: enseña los años que llevas de experiencia”. — Geni Ramos
Esta fue una pequeña sacudida.
Me di cuenta de que no lo hago. No doy suficiente valor a mi experiencia, no suelo hablar de los años que llevo trabajando, del número de empresas con las que he trabajado, de los alumnos que han pasado por mis formaciones o de proyectos importantes en los que he participado.
No lo cuento y, probablemente, hay algo todavía más importante: no ME lo cuento.
Llevo nueve años emprendiendo y hay mucho trabajo detrás de esos nueve años. Hay clientes, proyectos que han salido genial, otros que no tanto, muchísimas horas de formación, decisiones, errores, cambios y experiencia acumulada.
Contarlo no significa presumir. También es una forma de ayudar a quien está valorando trabajar conmigo a entender de dónde viene lo que sé y por qué trabajo como trabajo.
Así que esto también se convierte en una acción concreta. Esa publicación de “hace 9 años…” que llevo tiempo queriendo hacer ya está en mi lista de tareas y quiero empezar a tener mucho más presente mi propia trayectoria en mi comunicación.
Una agenda llena de todo… menos de ti
Otra de las ideas que me traje del evento fue esta:
“Nuestra agenda está llena de todo, menos de nosotras. Escribe tus innegociables. Un innegociable protege tus objetivos”.
Esto es algo que llevo años intentando implementar tanto en mi vida personal como en mi negocio para conseguir un equilibrio real y, sobre todo, bienestar. Porque cada vez tengo más claro que, si emprendes, cuidarte no puede ser aquello que haces únicamente cuando has terminado todo lo demás.
Durante la ponencia nos propusieron escribir tres innegociables: uno relacionado con el descanso, otro con la alimentación y otro con el deporte.
Yo los tenía bastante claros porque son prácticamente los mismos que mantengo desde hace aproximadamente un año y sé que me funcionan. En descanso, dejar el móvil a las 21:00 en la cocina, leer al menos 15 minutos y acostarme pronto. En alimentación, respetar al menos cuatro días mis rutinas habituales, porque sé que me sientan bien y cuidan mi microbiota. Y en deporte, bloquear mi agenda para ir dos días a mi entrenador y un día a yoga.
Pero para mí lo importante no son exactamente esos hábitos. Lo importante es que están primero en la agenda.
Ya he comprobado durante el último año que esa combinación me hace sentir fenomenal. Por tanto, el resto de mi planificación semanal tendrá que adaptarse a esos bloques innegociables y no al revés.
Ese pequeño cambio de enfoque, cuando tienes un negocio, es enorme.
Si tienes equipo, organizar el trabajo también es responsabilidad tuya
“Tú eres la única responsable de que tu equipo tenga lo que necesita para hacer un buen trabajo. Revisa la intolerancia al error contigo misma y con tu equipo”. — Virginia Moreno
Esto lo veo prácticamente a diario cuando trabajo con empresas. Y aunque pueda doler un poco leerlo, creo que hay mucha verdad detrás.
A veces queremos que nuestro equipo tenga autonomía, que no nos pregunte continuamente, que sepa cómo hacer las cosas o que cometa menos errores. Pero deberíamos preguntarnos primero si realmente hemos creado el sistema necesario para que eso pueda ocurrir.
¿Está claro el proceso? ¿Tiene la persona toda la información que necesita? ¿Sabe dónde encontrarla? ¿Está documentado cómo hacemos las cosas? ¿Hemos explicado qué esperamos como resultado?
También me lo llevé directamente a mi situación actual y al nuevo negocio en el que ahora trabajo junto a mi marido.
Ahora que ya entendemos mucho mejor cómo organizar el día a día y nuestros procesos, he bloqueado dos mañanas a finales de septiembre para documentar con detalle cómo hacemos determinadas tareas y decidir qué podemos mejorar para ganar productividad.
Sé que vamos a necesitar incorporar personal en 2027 y quiero hacer este trabajo antes. Porque organizar, documentar y optimizar los procesos antes de contratar puede marcar la diferencia entre que incorporar a alguien realmente libere tiempo o termine generando todavía más trabajo.
Con inteligencia artificial, el prompt debería llegar después
“El prompt es el último paso, no el primero. Primero tienes que visualizar la idea, el objetivo. Cada hora que la IA te devuelve, debes invertirla en otra idea, no en más outputs”. — Laia Grassi
De esta ponencia me quedo especialmente con una idea: antes de buscar el prompt perfecto, necesitamos tener claro qué queremos conseguir.
Estamos entrando en una dinámica en la que podemos pedirle a la inteligencia artificial que genere más textos, más imágenes, más ideas, más presentaciones y más contenido. Pero producir más cosas no significa necesariamente estar aprovechando bien la IA.
Me interesa mucho más preguntarme qué solución concreta de inteligencia artificial puede mejorar uno de mis procesos y devolverme tiempo.
Y después viene la segunda parte, que para mí es incluso más importante: ¿qué hago con las horas que recupero?
Quiero que ese tiempo vuelva al negocio convertido en creatividad, mejores soluciones, nuevas ideas, estrategia o simplemente capacidad para pensar. No utilizar la IA para conseguir hacer veinte cosas donde antes hacía diez y terminar exactamente igual de saturada.
Recuperar nuestra atención también es productividad
“El problema no es el móvil ni la IA, el problema es nuestro, que no tenemos soberanía sobre la tecnología y sobre nosotras. Para avanzar necesitas parar. Crea un ritual”. — Gemma Fillol
Este probablemente sea uno de los temas que más me preocupan y que más me interesan últimamente.
Creo que uno de nuestros grandes retos es recuperar el poder sobre nuestra atención. Estamos permanentemente expuestos a estímulos, notificaciones, mensajes, contenido y herramientas que compiten por ella.
Y no es fácil. Requiere esfuerzo diario y también crear hábitos, rutinas y pequeños rituales que nos ayuden a proteger nuestra concentración y nuestra energía.
Para mí es una prioridad en mi forma de trabajar, pero también va mucho más allá de mi negocio. Me preocupa especialmente ser espejo y ejemplo para mis hijas y la relación que ellas van a construir con la tecnología en el futuro.
No quiero decirles simplemente que dejen el móvil mientras me ven a mí consultar el mío cada tres minutos.
Así que aquí también hay trabajo por hacer.
Y también me llevo admiración, emoción y mucha perspectiva
De Mónica Galán Bravo me llevo admiración absoluta por su puesta en escena, su oratoria, sus historias, su humor y su enorme talento comunicando. Hubo mucho que aprender simplemente observando cómo conseguía mantener nuestra atención.
Y con Laura Baena, de Malasmadres, me emocioné muchísimo.
Me hizo recordar una vez más cuál fue uno de los motivos por los que construí mi negocio como lo he construido. Lo hice por ellas y para ellas.
También me hizo mirar atrás y recordar todo lo duro que puede resultar cada año, cada semana y cada septiembre intentar conciliar maternidad y emprendimiento. Hay momentos en los que parece que no llegas a TODO lo que, supuestamente, deberías estar haciendo.
Durante estos años he intentado ser muy consciente de mi realidad y tomar decisiones coherentes con ella, pero eso no significa que no haya sufrido también al compararme o sentir que debería estar llegando más lejos, más rápido o haciendo más cosas.
La realidad suele ser bastante diferente de la expectativa que construimos cuando miramos lo que hacen los demás.
Hoy miro atrás y estoy muy orgullosa de lo que he conseguido durante estos años de maternidad y emprendimiento. De lo profesional, sí, pero también de cómo he intentado construirlo.
Y creo que esa perspectiva también fue uno de los regalos que me llevé del evento.
La frase que me llevo de Woman Rocks 2026
Después de revisar todas mis notas, quedarme con unas ideas, descartar otras y, sobre todo, convertir varias de ellas en decisiones concretas, hay una frase que resume bastante bien el momento en el que estoy:
“Ya tengo un negocio de éxito, pero ahora quiero más”.
Y cuando digo más, no me refiero necesariamente a trabajar más horas, tener más tareas o llenar todavía más mi agenda.
Quiero más intención, más estrategia, mejores decisiones, nuevos retos y un negocio cada vez más alineado con la vida que quiero tener.
Quizá ese sea para mí el verdadero valor de acudir a una formación o a un evento. No salir con 50 páginas de apuntes, una carpeta llena de fotografías y veinte ideas que dentro de tres semanas ni siquiera recordarás.
El verdadero valor empieza al día siguiente, cuando vuelves a tus notas y decides qué vas a hacer tú con todo lo que has aprendido.
Yo ya he elegido qué me llevo.
Ahora toca actuar en consecuencia.
A por el último trimestre de 2026.
Gracias por estar al otro lado.
Piedad
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Escrito por : Piedad
Soy Piedad Rodriguez, Consultora de Gestión de Negocio y quiero ayudarte a TOMAR EL CONTROL de tu negocio, establecer un sistema eficaz de organización de tu día a día, y optimizar la gestión financiera estableciendo la estrategia adecuada para ti, todo ello basado en la TRANSFORMACIÓN DIGITAL.

