Hoy quería proponerte un reto, una reflexión, una nueva perspectiva para construir una gestión a prueba de futuro.

Y podrás pensar, “Piedad, ¿nos hablas del futuro, con la gran incertidumbre que vivimos en los últimos meses?”

Pues sí, te hablo del futuro, porque hay que seguir avanzando, dentro de las posibilidades de cada negocio, de cada empresa, de cada equipo, pero hay que seguir dando pasos y cumpliendo objetivos.

Hace justo 1 año, antes de que cambiara el mundo por completo, redactaba una conferencia que iba a impartir en una feria empresarial en mi ciudad.

Escogí el título “Gestiona hoy para el mañana”, y justo semanas después nuestra vida dio una gran vuelta, y aún hoy seguimos sin asimilar muchos de los cambios.

Y cada idea, experiencia y recomendación de la conferencia hablaban sobre cómo prepararte ante una situación de cambio, por ejemplo de crisis, o de crecimiento acelerado del negocio, de cambio en tu sector o de tus clientes, o de emergencia.

Al final no pude impartir la ponencia, no pude advertir a otras empresarias y empresarios, aunque realmente no les hubiera dado tiempo a hacer cambios relevantes. 

Y luego llegó la gran revolución que muchos sufrieron en el día a día de la gestión de sus empresas. El “mañana” llegó sin avisar, y pude ver cómo no muchos negocios cercanos no estaban preparados.

En mi caso, después de un año, no he tenido que cambiar ni un sólo proceso de gestión de mi negocio, ya estaba preparada para algo así. 

Ya usaba herramientas digitales para la gestión, estaba habituada a planificar con antelación la gestión financiera del negocio, revisar mi tesorería, ver rentabilidad de mis productos, y optimizar mi tiempo. 

Mi estructura era lo suficientemente flexible para adaptarse incluso a cambios tan radicales como los que hemos vivido en el último año. 

Así que quiero que aproveches mi experiencia, y le sumes todos los meses que llevas quizás sin rumbo en tu negocio, o con un estrés añadido por saturación de tareas y falta de tiempo, o económicamente con dificultades por no llevar un control real y completo de los ingresos y gastos del negocio. 

Coge toda esa información, esas emociones, y mira al futuro, sí, tu futuro, y empieza a trazar un plan. Un nuevo plan, o un plan modificado o adaptado al hoy. Y desglosa los pequeños pasos que vas a ir dando, fijando algunos plazos, sin presión, sin agobios, pero sin pausa.

Hoy quizás ya no haga falta que te diga esto, pero el último año me ha enseñado que sí es necesario que insista, que llegue a cuanta más gente mejor este mensaje:

Construye una gestión a prueba de futuro

Porque la rapidez del cambio ha venido para quedarse y retarnos casi a diario.

Porque la incertidumbre ya no es una excusa, sino que la impredecibilidad es una variable más a la que te debes acostumbrar.

Porque de la predicción tenemos que pasar a la resiliencia.

Porque sabes qué falla en tu gestión, conoces tus debilidades, sólo es cuestión de tomar acción, de eliminar barreras, de simplificar los procesos para hacerlos más flexibles.

Y recuerda estos principios básicos en la excelencia en la gestión empresarial y en la gestión de riesgos:

  • Concienciación (“las cosas pasan”)
  • Anticipación (“un paso por delante”)
  • Involucración (“el jamón lo pongo yo”)

Como ves no son cosas de empresas grandes, porque tu proyecto, por pequeño o sencillo que sea, se rige por esos mismos principios para asegurar su supervivencia futura.

Y por último, te recuerdo la fortaleza del bambú, que durante su largo camino tiene la capacidad de renacer ante cualquier adversidad. Que los primeros años la semilla va forjando las raíces (tu gestión interna) por debajo del suelo para luego crecer exponencialmente.

Tenemos que prepararnos para ser tan fuertes como esta milenaria caña, y la fuerza más poderosa es la resiliencia, tu capacidad de ser flexible ante cambios.

Bienvenidos al cambio.